¿Por qué quieres tener siempre la razón?
Por más vueltas que le doy, no le encuentro una sola ventaja a querer tener razón.
He llegado a la conclusión que para los que queremos obtener los mejores resultados posibles en cada faceta de la vida, matarte por que te den la razón, ¡no es nada práctico!.
Desde luego, a mí me va mejor desde que descubrí las palabras mágicas que te propongo luego.
Porque, anda que no desperdicias valiosa energía en intentar tenerla y luego en restablecer el deterioro de las relaciones que dejas atrás.
Por no hablar de las que se quedan rotas de por vida.
“…Por más vueltas que le doy, no le encuentro una sola ventaja a querer tener razón. ”
¿Qué tendrá la razón para que todos la queremos tener?
Normalmente solo incrementa los quebraderos de cabeza, problemas …, genera separaciones y ¡hasta guerras!.
Porque, el mundo es una pura relación, y empeñarte en tener razón no es un buen objetivo para gestionarlas a mejor.
Si finalmente la consigues, siempre hay un supuesto ganador, que serías tú y un perdedor, que no se ha quedado tan contento.
Y enfatizo supuesto porque para poder tener la razón verdadera, ¡tendría que existir una realidad verdadera!, y yo por lo que vengo observando, he llegado a la conclusión de que ¡no existe una única realidad!.
Solo tenemos percepciones personales generadas por ese mismo acontecimiento, originadas por las distintas creaciones mentales dentro de nuestra cabeza.
Y estas creaciones mentales, son individuales y ¡totalmente subjetivas! porque están configuradas por la acumulación de los impactos biográficos que arrastramos cada uno.
Somos una acumulación de lo que nos ha pasado y sobre todo de cómo lo hemos vivido, hasta la fecha..
Y este ecosistema mental que arrastramos es el que nos traduce lo que está pasando en ese momento.
Es decir, continuamente creamos nuestra única realidad.
Que por supuesto, es diferente a la de al lado, ¡por muy similar que sea la vida!.
Mis hijos, por ejemplo, con puntos de vista tan dispares cuando ¡se han criado igual!; mismos padres, mismo colegio…
Y de tanto vivir con nosotros mismos, dentro de nuestras creaciones mentales, nos hemos olvidado que existen otros mundos diferentes y otras formas de percibir los mismos acontecimientos.
Maneras diferentes de entender idénticas situaciones, evaluar problemas.
¿Por qué nos empeñamos tanto en demostrar que nuestra realidad es la única, cuando no es posible? Gran misterio y mayor desperdicio de energía.
Y lo más importante para mí que soy una “friki” de conseguir mejores resultados.
¿en qué medida conseguir tener razón me ayuda a alcanzar mis objetivos?
A mi me parece que en poca.
Es muy poco efectivo, quizá me he quedado más a gusto pero noto que genera más resistencia en la contrapartida para la próxima interacción.
Y repetidas veces puedes generar resentimiento o rencor porque esta resistencia se acumula.
Si hay un conflicto, está claro que algo hay que mejorar para la siguiente situación, ¿no?
Si te empeñas en defender tu punto de vista como el único posible, ¿cómo vas a llegar a una solución mejor para la próxima vez?
Claramente, para que no suceda lo mismo hay que cambiar algo, pero con la verdad absoluta de tu punto de vista, ¡le cierras el oído a la otra parte!
Ya no escucha y menos estará dispuesto a cambiar algo.
Otro enfoque sobre la razón
Te propongo otro enfoque: –dá la razón.
Utiliza estas tres palabras mágicas.
“Probablemente tendrás razón» y luego ya sigues, «pero mira, ¿que te parece si…?”
Y cuando utilizas palabras mágicas, pasa como cualquier hechizo.
El ambiente se calma y ganas un tiempo precioso para reflexionar un mejor desenlace de la situación, porque no sabes cómo tranquilizan y abren el oído del contrario.
Está dispuesto a escuchar y lo tienes de de tu parte para razonar entre ambos como mejorar.
Se relaja la tensión.
Priorizas una mejor gestión, a quedarte agustito con tu razón.
Ya verás, pruébalo.
Quizá no lo consigas en el 100% de los casos, pero seguro que en muchos si puedes y cada mejor resultado , … ¡eso que te ganas!.
Yo a mis hijos ya les ando diciendo que lo practiquen:
“Mamá, en que en el cole me han dicho que tengo cara de oveja,
¿En serio? ¿Y tú crees que la tienes?
No
Pues ya sabes, hija, diles a esas niñas «probablemente tendréis razón».
Y tú sigue con lo tuyo».
Espero que te sirva y si es así, que me lo cuentes en algún comentario.
Un abrazo y como siempre, mil gracias por leerme!
Cris


