¿Para quién NO escribo el Blog?
Mira, te voy a explicar por qué este Blog NO es para todo el mundo.
A ver si alguna vez te ha sucedido algo como lo que me pasó el viernes pasado.
Quedé para tomar un café en un restaurante de moda, debajo de mi oficina, con CJ y un amigo nuevo que ya hacía tiempo que me quería presentar. Yo tenía bastantes ganas de conocerle; un Instagram de lujo con un estilazo de aquí te espero.
Probablemente afectaría que fuera uno de esos días de suerte que tenemos cada mes las mujeres y que yo noto hasta cuando pestañeo o puede que estuviera un poco empanada después de una mañana potente.
“…Mira, te voy a explicar por qué este Blog NO es para todo el mundo. ”
No ayudó que nada mas llegar, se me encajara el zapato en el suelo forzando un nada glamuroso giro que no acabé con mis huesecillos por el suelo en medio del comedor petado a las 4 de la tarde, de puro milagro.
Seguí cruzando el salón como si nada, lo mas airosamente que pude y ya llegué un poco azorada a la mesa donde estaba CJ con una silla vacía enfrente. Su amigo se había levantado y, como no, me empotré también con él al girar bruscamente.
Ciertamente tampoco ayudó el que el sujeto pareciese Paul Newman regresando de un Safari, que fuera italiano y que en cero coma me preguntara por mi vida, mis trabajos y mi proyecto online del que CJ ya le había estado hablado.
Pues mira que lo explico veces pero ¿te puedes creer que en ese momento no fui capaz?
Como no me lo esperaba, empecé una verborrea de cosas sin sentido, mezclándolo todo. Como me daba cuenta me entró tal calor que incluso tuve que sacar algo para abanicarme. Y para rematar me dió la impresión de estar hablando muy rápido… intenté bajar el ritmo, pero solo conseguí que me saliera hablarle como si fuese retrasado mental. Cómo sería la cosa que terminó por decirme: «oye mira, que aunque soy italiano ya llevo 9 años en España!» Y ya dirigiéndose CJ le preguntó. «¿por qué me habla así?.»
Cesar me miraba ojiplático con su cara de «tia, te estas luciendo».
Y así era, me estaba luciendo y aunque me daba cuenta ¡no lo podía parar!.
Pues fíjate, lo que me pasó el viernes fue totalmente evitable.
Simplemente si antes de entrar me hubiera parado unos segundos y me hubiera puesto lo que yo llamo «el filtro«, es decir, aplicado habilidades aprendidas, si hubiera visualizado la conversación y activado el estado de alerta, ¡lo habría bordado!.
Si a ti no te hace falta ningún «filtro» para ninguna situación porque eso de reaccionar con excelencia te sale solo, ¡no vas a entender de lo que va este Blog!
Si tu mente no te presenta paranoias y no tienes el «síndrome del Quijote», como lo llamo yo, porque tú ves molinos donde solo hay molinos… pues no sabes la suerte que tienes.
Pero si te identificas con la anécdota de hoy entenderás muy bien lo que quiero decir con que dominar la comunicación es libertad y tener claridad mental un tesoro.
Como no soy psicóloga, ni nada parecido, simplemente relato de una forma biográfica lo que me ha funcionado, por la mejora de calidad de vida que ha supuesto para mí ejercitar esas dos habilidades, y eso es lo que escribo en este Blog por si le puede ayudar a alguien.
Creo firmemente en la eficacia de esforzarse como una hormiguita en mejorar continuamente. Y merece la pena vivir así.
Me reía este verano con mi hermana cuando me decía que el tema de mi Blog no daba ni para cuatro entradas.
Claro, a ella le apodamos en casa «la Calicatres», por sus sentencias tan acertadas y su absoluta claridad mental para cualquier situación que le presentes.
«A ver Belen, es que este blog no es para ti, que como naciste la primera ¡arrasaste! … lo que tu tienes por naturaleza yo me lo tengo que currar bastante.»
Un abrazo y buena semana,
Cris


