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¿Te tomarías una cucharadita de cianuro diaria? Tu mente tampoco

¿A qué no?

¿Y a que sí una de vitaminas?
Entonces, ¿por qué si lo haces con la mente?

Las consecuencias de envenenar a la mente

Muchas veces, ingieres un cianuro que encima te produces tú y ¡no ni te das ni cuenta!.
No te puedes ni imaginar cómo ha incrementado mi “índice alegreico” desde que decidí dejar de tomarme mi cucharadita de cianuro.
Te lo ilustro con un par de ejemplos:
Me encanta visitar a una querida amiga, que además es mi clienta, porque trabaja en uno de los mejores bancos del mundo, en uno de los edificios más inteligentes de Madrid  de uno de los parques empresariales mas top de España.
No sabes lo que me sorprendió cuando mi amiga, que es un solazo, me comenta compungida que al trasladarse a esa oficina ¡se había convertido en muy mala persona!.
El edificio tiene seis ascensores programados para una total, absoluta y excelente eficiencia verde:  trasladar al mayor número de personas utilizando la mínima energía posible .
Tú marcas tu piso y recibes la orden de meterte en tal ascensor en un viaje ya sin retorno, porque dentro no hay botones y si te equivocas ya puedes rezar que se abra en tu piso y no tragarte el recorrido completo.
Y me contaba, que por las mañanas en absoluta hora punta se montan unos cacaos que no veas. Cuando por fin parece que tu ascensor se cierra y subes, un momentín antes entra alguien del piso de abajo donde sabes que parará primero, y otro milisegundín antes de cerrarse llega otro , y otro… y ¡no arranca! porque está ocupado en optimizar el viaje.
Y a ti, con lo que te ha costado llegar hasta ahí, después de no parar de correr desde que te has levantado, dejando a duras penas a tus hijos a tiempo en el cole, lidiando con el atasco de las narices… llegas al ascensor con la lengua fuera y el tiempo justo para tu reunión. A esa que por cierto, ya llegaste tarde ayer por esos últimos veinte que se metieron un momentíntín antes de que se cierre el dichoso ascensor optimizador inteligente y superdotados de las narices.
Todavía hoy entras con un atisbo de esperanza y que no se vuelva a repetir y te concentras rezando para que tus compañeros paren de llegar y de entrar, y que esos tacones que suenan se resbalen.  La verdad es que les cerrarías la puerta en las mismas narices si pudieras, ¡aunque se las rompieras!.
Y se exaltaba mi amiga hablando de esos que además de llegar tarde, te mantienen la puerta abierta porque están ¡¡esperando a sus amigos..!! “vengaaa, vengaaa, pasaaar” y tú que te tiembla el pulso y te asoma la ansiedad te muerdes la lengua para no jurar en arameo y gritarles a esos “paseantes mañaneros” que lo hagan pero en el Retiro.
¡Por favor que se cierre de una vez el puñetero ascensor inteligente.!
Pero como es muy superdotado, no tiene botón de cerrar, te deja ahí viéndolas venir, acordándote de los familiares de los que entran, imaginando el careto de tu jefe con el repetido retraso de hoy e intuyendo que el ascensor, como es tan inteligente,  fijo que además se está riendo de ti.
Y encima de toda esta tensión insoportable que llevas encima y acumulas un día tras otro, pues es ahora cuando vas y te la tomas.
Te tomas tu cucharadita de cianuro.
Jo, qué mala persona me he vuelto, deseando la muerte fulminante a mis compañeros para que no entren en mi ascensor” que fue lo que me dijo mi amiga.
¡Viva el cianuro, hombre!!
Porque claroooo eso es lo que pasa. Que tú eres muuuyyy mala persona y que la culpa de todo es tu falta caridad y buenos sentimientos.
El que lleves desmelenándote toda la mañana intentando llegar a todo haciendo esas mil birguerías que las madres sabemos antes de entrar en la oficina y  no se note que tienes hijos, además , además, tú eres una muuuuy mala persona por querer llegar a tiempo a trabajar.
Y como los pensamientos tienen su energía –todo pensamiento que entra en tu cabeza paga un alquiler- entras a tu reunión todavía más hundida, otra vez tarde viendo a tu jefe y su careto , exhausta y agotada porque tu cupo de buen rollo y energía diaria se agotó en el ascensor y la poca que podía quedar te la has eliminado tu misma con tu destructiva cucharadita de cianuro innecesaria e inútil y directa a tu mente.
¿Perdonaaaa? ¿Dónde está la cámara oculta?
¿No te parece que por lo menos, por lo menos, ¡por lo menos!, el cianuro nos lo podíamos ahorrar?
Y desde que me empecé a fijar, advertí que un montón de situaciones en mi día a día acababan con una cucharadita de cianuro, hasta que caí en la cuenta de que si es algo que me genero yo, también, está en mi mano, erradicar ¿no?
Y ahora te voy a ilustrar con un ejemplo reciente: cómo mi calidad de vida diaria ha aumentado desde que me gestiono para prescindir de mi autoconsumo de cianuro.

De celebración al Parque Warner

Todos los años les anuncio a mis hijos que celebraremos sus buenas notas haciendo algo especial, no por buena notas, porque es su obligación, sino por lo contenta que me pongo yo de verlas. Y este año sabían desde principio de curso que nos iríamos al Parque Warner.
Imagínate su emoción cuando  ¡por fin! llegó a finales de Junio el día tan esperado.
Déjame que te cuente que en mi familia, movernos es un poco historiado dado que tenemos que coger la furgoneta donde cabemos todos, aparcada a media hora andando de casa.

Tuvimos la mala suerte de que justo ese día nos la encontramos sin gasolina:  todavía media hora más esperando en el que parecía el único surtidor abierto de Madrid y por unas cosas u otras, conseguimos aparcar en el parque Warner a las 2 de la tarde.

Vaya, que estábamos todos bastante ansiosos por llegar e imagínate la alegría cuando divisamos a lo lejos la montaña rusa de Superman.
Se les olvidaron todas las penas, ¡por fin estábamos ahí!
Alborozados y contentos nos dispusimos a entrar por los tornos donde comprobamos que esas entradas online de oferta máxima, no reembolsable ni cambiables, ¡no funcionaban!.
Me había confundido y no me preguntes porqué aunque sabía que íbamos el Sabado, las compré para el Domingo. 
Y sucedió lo que pensé que nunca podía pasar en mi casa y es que hubo un momento de silencio total al quedarse los 6 mirándome fijamente sin creérselo. Perplejidad absoluta.
Momentazo. Momentazo.
Y cuando logré reaccionar, porque que yo también me quedé de piedra ¿Qué me vino a la cabeza?–¡cómo no!- mi cianuro pero esta vez ¡en litros!.
“Como puedo estar tan empanada y confundirme así, que no sé ya ni comprar entradas online”, y desde aquí hubiera seguido con una comida de cabeza infinita sobre lo mala madre que soy que no consigo ni llegar a los mínimos, mis pobres hijos, ect.. ect…

El profundo pozo de los pensamientos negros

El cianuro no tiene fin, el pozo de pensamientos negros que le acompañan tampoco y lo mal que te hacen sentirte, menos.
Pero como ahora lo detecto y lo gestiono yo, me paré a pensar en lo que iba a pensar y esto es lo que pensé:
OK, Cris, has tenido un sobre dosis de alto estrés  con el cambio de temporada, fin de curso, fiestas, funciones, tutorías,  listas interminables de  materiales  de campamentos.

Lo has compaginado heroicamente con unas semanas locas en la oficina en  un área nueva fascinante de anti corrupción y blanqueo  que me han dado, con evento incluido   en medio de todo el cierre mensual y semestral.

Te has organizado las tardes para hacer planes con los niños y alejarles de las maquinitas/móviles/ ordenador dado que están sin clase. Estás preparando el cambio a la casa de la sierra en Julio, que aquí en Madrid nos asamos y mis dos pequeñas tienen su campamento ahí.

Encima CJ también con pico increíble de trabajo y la última semana viajando”.

Ah! Y que no se me olvide y las dos últimas semanas ¡sin poder usar los baños de casa! por estar “lloviendo” literal al vecino y lidiando con el seguro que la verdad que lidiar con los seguros daba para una entrada en sí misma. El caso es que sin baños a ducharse al gimnasio o la piscina. Comodísimo.
Y por todo eso que me traía entre manos cuando compré las entradas pinché el Domingo, cuando íbamos a ir el Sabado.
¿te extraña? Pues mira, .. ¿a que visto así , no tanto?.
Pues así es como decidí verlo yo también.
Cuando recuperé el habla en los tornos, en vez de cianuro decidí tomarme una porción de vitaminas cerebrales.
“Mira, después de el fin de Junio de infarto que he tenido, no he sabido hacerlo mejor!
Mis hijos tienen suerte de tener una madre que se mata por intentar llegar a todo, que les lleve a la piscina, a campamentos y encima su plan B para poder llevarles a la Warner. Y como es humana y con tendencia a “empanarse” –esto si es verdad- se equivoca pero qué duda cabe que lo hace esforzándose y haciendo lo mejor que sabe y puede”
.
Me tomé vitaminas y me evité el mal trago de sentirme fatal. 
Y al día siguiente con el coche aparcado al lado de casa  y gasolina puesta, logramos llegar antes , con el único incidente de que la pequeña se pilló el dedo con la puerta del coche cuando otro hermano cerró sin mirar.
La verdad que casi acabamos en Urgencias en vez de en la Warner . Pero como mi hija es una campeona y los demás casi se la comen, en cuanto vimos que no estaba roto nos fuimos para el parque.
Un día súper feliz para todos y nadie se acuerda de mi gran cagada y menos yo, sino que al revés, quedé orgullosísima con mi gestión del incidente.
Qué duda cabe que mi mente, como mi cuerpo –o incluso más, diria yo- necesita más vitaminas y menos cianuro.
Y te lo pido desde aquí, deja de tomarlo tú también. Decídelo desde ¡ya!.
Si te matas, haciendo todo lo mejor posible con la mejor intención pensando en todos y no llegas, pues bastante mérito tienes ya, ¿no?
¿qué necesidad hay de machacarte a ti misma con lo que lógicamente a veces sale mal?
Pues, el cianuro…, como que nos lo ahorramos, ¿no?
Si te ha interesado el tema de como gestionar tu mente, puedes leer este otro post en el que hablo más sobre el tema:
>> Leer la entrada La mejor forma de matar a un monstruo/
Un abrazo fuerte y mil gracias por leerme.

Cristina

Cris Contango
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5 Responses
  • Anónimo
    noviembre 16, 2018

    Hola Cris, me encanta todo lo queescribes. Ayudarás a muchas personas. En mi caso lo llevio muy bien.
    Un beso muy fuerte de tu prima Paz.

    • Cris Contango
      noviembre 19, 2018

      Muchas gracias Pacis!

  • Paul
    octubre 27, 2018

    Como me mola leerte Cris! Me parece escucharte mientras recorro las líneas de esta entrada tan cargada de realismo y gestión en positivo! Yo estoy recorriendo un camino muy similar… un abrazo para esta pedazo de madre y esposa!

    • Cris Contango
      octubre 29, 2018

      Muchas gracias Paul, me has alegrado la mañana 😉

  • Roti
    octubre 23, 2018

    Je je je me encanta Cris, cuanta razón tienes, el hábito de pensar en lo que piensas que gracias a ti he cogido ya me está dando resultados, muchas gracias por escribir!

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