Mis Reflexiones Mentales

Mi victoria sobre el mito de los tacones y los clientes

A vueltas con los dichosos tacones

Si eres hombre y no llevas tacones, igual te has preguntado porqué más de una y más de dos, guardamos unos misteriosos pares de tacones de distintos colores debajo de la mesa.
No te sabría decir que aporta exactamente a nuestra productividad, ni que parte de nosotras, genera esa necesidad tan poco práctica de tener que andar cambiándote de calzado continuamente, pero créeme cuando te digo, que tras muchos años recorriéndome oficinas del sector financiero de mi ciudad, esa necesidad existe.
Bien, pues te cuento que en mi caso es todavía peor, porque ¡yo los tacones los llevo siempre conmigo en el bolso! ¿te lo crees?
La razón de tan curiosa manía es que los tacones me los cambio en cuanto puedo por unas New Balance con las que me toca recorrerme varias millas a diario por Madrid. Llevar y recoger niños de colegios, compras y otros muchos quehaceres diarios… sería demasiado duro tener que hacerlo en tacones!.
Además, por si no fuera suficiente, lo de llevar los tacones en el bolso conlleva otro daño colateral: me obliga a cargar un bolso enorme que ni Mary Poppins me ganaría a sacar objetos de dentro.
Y todo por poder visitar clientes con unos tacones!!
Pues bien, todo esto ha terminado, ¡y ha sido gracias a escribir este Blog!

La peor de mis pesadillas

Resulta que un día entre semana, después de levantarme, poner desayunos, vestir y organizar niños, instrucciones pertinentes, la compra que venía, y otras tareas varias, por cierto, algunas de lo más variopintas, como dar de comer a los tres patos que me ha colado CJ en el patio de casa, (que ya te recomiendo desde aquí que el pato solo a la naranja, no he visto un animal más sucio en mi vida), me fui a trabajar.
Fijo que fue por los dichosos patos, pero el caso es que se me fue el santo al cielo y después de conducir una hora y estar puntualmente en la puerta del cliente, me di cuenta de que mi bolso iba medio vacío, horroooor!!. La peor de mis pesadillas hecha realidad…
Me había olvidado los tacones!!
Me quedé petrificada.
Cualquier interacción profesional que tuviera esa mañana, tendría que ser con mi “look” reventado por las andrajosas esparteñas hechas polvo que llevaba puestas.
Y aquí va la habitual aportación de Murphy, porque justo las visitas de ese día eran en unas enormes oficinas tipo “loft” a las afueras de Madrid, de esos edificios de oficinas modernos, que tienen plantas enteras, espaciosas, sin divisiones y muy muy iluminadas, repletas de mesas con gente trabajando…
Y por toda esa gente tenía que pasar yo varias veces hasta llegar a tres departamentos diferentes con los que tenía cita.

Cristina 1 – Mente 0

Mira, hace algún tiempo, antes me rajo a la mitad que ir así. ¿Qué tal si ponemos alguna excusa de última hora y abortamos plan Cris?
Pues no!! Porque hay que ser consecuente, vamos a ver, ¿no estoy haciendo un Blog sobre control mental?
Pues hala. A hacer control mental.
Es lo que pasa con lo de inspirar, que toca ser tu el que hace las cosas primero.
Mi teoría base es que la mente sin gestionar perjudica haciéndote creer hechos irreales, que condicionan tus acciones y por lo tanto tus resultados y generalmente a la baja, pues el mismo mecanismo debería funcionar a la inversa, ¿no?
Porque si la mente es tan efectiva para lo malo, también lo puede ser para lo bueno.
Esta vez mis pensamientos me iban a ayudar a salir de la situación de la misma manera que otras veces me fastidian muchas otras, haciéndome creer hechos irreales.
Y sobre la marcha me auto programé un ecosistema cerebral indicándole a mi mente que estaba subida en unos pedazo taconazos tipo stilettos Jimmy Choo de vértigo y que iba a hacer la mañana exactamente como la tenía programada.
Y como la mente no distingue la ficción de la realidad, se lo creyó, y vaya que si lo creyó!! Porque me lancé a hacer las visitas “por todo lo alto”.
Y te cuento que hay gente buena en todas partes.
El primer cliente al verme me confesó que desde que estaba en el “backoffice”, también decidió venir sin corbata a trabajar, y no es que me haya propuesto visitar clientes en chanclas a partir de ahora, pero me pareció tan amable por su parte, que no le dije nada. Las otras visitas también fueron de maravilla.
Pero aquí viene la moraleja, porque al quitarle importancia a un asunto que en el fondo no la tiene, me di cuenta que también era yo la que se la daba, igual que a muchas otras cosas Y QUE YO MISMA ERA CAPAZ DE QUITARSELA.
¿Te imaginas que fuéramos capaces de quitar o dar importancia a asuntos en función de lo que nos conviene, en lugar de estar a merced de una mente caprichosa y cruel, empeñada en ponernos trabas a todo lo que nos proponemos?
Y tan orgullosa que volví a la oficina después con los deberes hechos y la alegría increíble, insustituible e inigualable que obtienes cada vez que te superas a ti mismo y tu mundo se hace más grande.
Al Everest se llega dando un paso detrás de otro y todos cuentan, aunque sean cortos.
Un abrazo fuerte.
Cris Contango

Un ejemplo de hasta que punto una mente sin gestionar puede destruir.

Este ejemplo es real.

Hace 30 años un cliente y buen amigo que tengo, se preparó las oposiciones de abogado del estado y para ello se encerró sus buenos añitos en casa estudiando para el gran momento.

Lo que me ha costado dos líneas escribir para él fueron años de esfuerzo, abundantes planes que no disfrutó en sus mejores años de juventud y un montón de fines de semana y vacaciones hincando codos en una mesa.

Eran 4 exámenes y quedo entre los 5  mejores  de la promoción en los 3 primeros.

Y llego el día del cuarto examen y  último donde tenía que cantar el tema que le tocara de los 100 asignados. Mi amigo dominaba a la perfección 99 temas pero hubo 1 que se lo tendría que haber repasado más.

1 de los 100 no se lo sabía perfecto y 99 sí.

Qué paso? pasó que producto de la tensión y la importancia del momento donde se lo jugaba todo, su mente se bloqueó debido a el tema que no se sabía por si acaso era el que le salí y se quedó en blanco completamente.

Completamente en blanco

Completamente en blanco, como si no hubiera estudiado nada.

No pudo acceder a los otros 99 temas que se sabía a la perfección. Como lo ves? El jurado de las oposiciones al haber quedado entre los cinco primeros en los tres examenes anteriores, le dio dos oportunidades incluso porque no se lo podia creer.

Pero ni aún así. Mi amigo perdió las oposiciones, se repuso y aunque después le  ha ido francamente bien profesionalmente solo hasta hace poco puede contarlo y hablar del tema porque en muchos antes ni podía!

Lo que a mí me alucinó  de su historia es como la mente a su libre albedrio te puede arruinar la vida.

Porque  su mente no se focalizó en los 99 que se sabía a la perfección, si no en el único que no dominaba. Totalmente irracional cuando había una probabilidad de 1 entre 100 de que le saliera. Un 1%.

La mente sin gestionar funciona así, por la tensión del momento se enfocó en lo que no sabía bloqueandole el acceso a la sabiduría igual que si no hubiera estado estudiando nada. Lo fácil que hubiera sido indicarle a la mente que se enfocara en lo que SI sabía porque tal como funciona la mente, es imposible que se enfoque en las dos cosas a la vez.   Tiene que elegir ,la mente no es capaz de  enfocarse en ambas.

Todo esto lo explico con detalle en mi manual, bájatelo porque te va a ser útil.

Además, hace poco pude comprobar esto que escribo con un amigo  sacerdote que tenía que exponer su tesina de filosofía .en la universidad.

Estaba muy nervioso porque había trabajado durante meses, incluso años. Iba a ir mucha gente a oírle viajando incluso, familiares, amigos, catedráticos, profesores… y estába angustiado el día anterior porque aunque le encantaba su tema, que lo dominaba perfectamente y disfrutaba incluso, le iba a salir fatal por lo absolutamente nervioso que estaba al tener esa gran audiencia. Que a él le gustaba contarla así, de una forma sencilla, como si lo contara a su madre.

Y justo  eso es en lo que quedamos.

Le indico a su mente cuando le toco hablar que como su madre le estaba escuchando que se lo contara a su madre y se olvidó del resto del público, le salió la mejor nota y además incluso disfrutó mucho durante la exposición   y solo recibió felicitaciones de todo el mundo. Lo hizo tranquilo, luciéndose y con excelencia.

Cómo funciona la mente no puede pensar en que le están escuchando a la vez el catedrático y su madre, tiene que elegir en quien piensa.

Como mi amigo lo sabía, voluntariamente se lo indicó, » me voy a centrar en  contárselo a mi madre».

Tú no eres tu mente y si te lo propones como objetivo gestionarla y controlarla,  tú mandas a tu mente.

Cuesta mucho, un esfuerzo de persistencia diaria, repetición, repetición, y vas avanzando lentamente. Igual que todos los días te machacas a diario en el gimnasio si quieres estar en forma físicamente. Todo lo que vale la pena en la vida cuesta esfuerzo.

Un abrazo y muchas gracias por leerme.

Cris