Mis Reflexiones Mentales

¿Incrementa tu bienestar la gestión mental?

Y con esto contesto a los correos que recibo que me encantan, por cierto.

Indudablemente…,  incrementa mi calidad de vida.

Te puedo decir que esforzarme en «domar» mi mente, me reporta más eficiencia, mejores resultados y bienestar diario.

Desde que intuí que cada pensamiento tiene energía, si me siento mal sé que es por lo que estoy pensando, sea o no real, que eso da lo mismo. Me paro, analizo y redirijo de la forma que te pongo en mi manual, con lo que ya me siento mejor.

Los beneficios de una mente resolutiva

Como sé que la mente solo se puede enfocar en una cosa a la vez: o el problema o en la solución, cuando me pasa algo, me he acostumbrado a pensar directamente cómo solucionarlo en vez de desperdiciar el tiempo regodeándome en la injusticia que he sufrido o en mi mala suerte que me hacía pasarlo mal.
Y eso que me ahorro.

Además, como en lo que te enfocas mentalmente se expande, se me expanden las posibles soluciones, que no solo me ayudan a olvidar el problema sino que muchas veces me conducen a un bien mejor. Y esta misma forma de resolver replico con mis hijos cuando me vienen con algo; la vida es pura gestión y lo haces con excelencia si consigues una mente a tu favor.

Los beneficios de detectar tus ciclos mentales

He observado que mi mente tiene sus momentos.

Sé que a determinadas horas, en mi caso las nocturnas, me presenta una visión sesgada, negativa y pesimista de la vida con lo que no pienso en ningún problema ni trato de arreglar nada. Sé que mi mente está cansada y no me presenta realidades sino escasez y percepciones limitadas. Cualquier decisión la haría sobre información errónea y no será tan buena como la de por la mañana con mis energías renovadas.

No intento arreglar mi mundo hasta la mañana siguiente y esto me ahorra angustias con lo que incremento mi bienestar.

Y de la misma forma, multiplica mi productividad saber que por las mañanas tengo unas horas mágicas de inteligencia generadora donde mi mente trabaja de una forma más potente.

Las ideas brillantes y soluciones geniales de esas horas de inspiración que apunto compulsivamente me han reportado rendimientos increíbles.

Los beneficios de una mente controlada.

Y desde que me esfuerzo en reforzar mi autocontrol para callarme un poco en determinadas situaciones. Porque lo que es labia, no he tenido nunca y si una enorme ceguera emocional que me llevaba a «cagarla» mucho al hablar en caliente. Anda que no me ha ahorrado marrones reconocer la sensación enlazándola con cerrar el pico, y aguantar el chaparrón, sin entrar al trapo.

Porque mi estallar descontrolado me enmarañaba la vida hacia peor ¡de una forma exagerada!. Y sin embargo ahora espero y en frío es todo mucho más fácil gestionar. Puedes incluso darle la vuelta para bien. ¡Los malos rollos que me he ahorrado!.

Los beneficios de poder emprender, -dado que tu mente no te obstaculiza-.

¿Y tener un plan B? Ciertamente no resuelve enfermedades, ni matrimonios en crisis pero te aseguro que los problemas se ven desde otra perspectiva con disponible en tu cuenta corriente. Especialmente con las continuas reorganizaciones en mi sector bancario.
Pues sí, si, ya lo creo que mi gestión mental positiva, me ha reportado bienestar y lo que me queda que, aunque soy aprendiz total, ya diariamente disfruto los enormes rendimientos de estos primeros logros.

¿Sabes la magia que tiene trabajar en tu mente?

¡Le puedes dar la vuelta a tu tortilla! Fíjate que curioso que al final el haber nacido pesimista tirando a negativa, me está sirviendo para tanto. Se ve que no es tan importante las habilidades que tengas o carezcas, sino estar dispuesto a esforzarte en invertir en desarrollo personal.
Podía seguir con un montón de ejemplos más, pero en su lugar te adelanto que he decidido empezar a escribir un libro, porque esto que me dice mi hermano que las entradas tienen que ser ágiles, me tiene frita.

Finalmente ¿Incrementa tu felicidad tener tu mente a tu favor?

Y ahora, lo difícil de la pregunta porque eso ya son palabras mayores. Me da a mí que la felicidad, está más relacionado con lo que uno es, que con lo que uno hace.
Menuda cara de alegría la de los monjes budistas, las monjitas de clausura… todos los que reman mar adentro.

Solo te puedo decir que decidir esforzarte por una vida creciente a través de un proyecto personal elevado como forma de mejorar el mundo, apunta a una vida más feliz.

Algo así como el dinero, que tampoco da la felicidad, pero no tenerlo te la quita muuuucho.

Y como la mente es el sistema operativo de tu vida, cualquier primer paso hacia una mejora tiene que pasar por decidir ponértela en positivo y a tu favor.

¿No sabes cómo empezar?, bájate mi manual y practica las acciones propuestas.

Y si no las vas a practicar, pues no te lo bajes que no te va a servir para nada.
Si te interesa el tema, puedes leer esta otra entrada del blog que está relacionada: Que gafas te has puesto hoy

Un abrazo y feliz semana

¿Que nota de autogestión mental me pones? ¡Fuera verguenzas!

Poner en práctica la autogestión mental

Te cuento…, lo que me paso el otro día cuando acompañé a CJ al desfile de una glamurosa revista española, no estaba en mis planes. Le invitaron por su faceta de fotógrafo “byappointmentonly”, y el evento en cuestión era en la Plaza de Toros de las Ventas en Madrid.
Tenía muy reciente el último libro de autogestión mental que me había leído. En él se explica, que todos tenemos dentro un JUEZ que nos AMARGA la vida, y un SABIO que nos la ENDULZA. Y una vez seamos capaces de identificarlos, podemos elegir a quien damos crédito.
Y dado que, sólo aprendes lo que practicas, me puse como objetivo ejercitar cuanto antes esas fascinantes enseñanzas recién aprendidas sobre autogestión mental. Y si podía ser esa misma noche, pues mejor!.

Te pongo en situación

Teníamos pase para la Zona Vip, de etiqueta y el plan era fashion total. Pero la cosa empezó a ir regular, cuando tres minutos antes de salir, me embutí en un glamouroso vestidito que si bien en mi imaginación me sentaba ideal de la muerte, en realidad me hacía parecer a una morcillita malagueña verde.
Y además, o  había encogido o algo bastante peor, ¡yo me había agrandado!.
gestiona el ridiculo
Así que en el último momento y de forma apresurada, decidí cambiar mi estilismo por lo primero que pillé: un señalado mono de Custo, donde dos loritos preciosos se dan un amoroso besito en el pico a lo ancho de toda mi espalda.
Lo malo es que este contratiempo, me hizo consumir el escaso tiempo que tenía para maquillarme, que además se me da fatal. Así que acabé saliendo a la calle cual maléfica pintada, con dos redondeles negros alrededor de los ojos, bastante lejos de la mirada felina y ahumada de la foto que intenté copiar. Me quedó digamos… tipo buho,  y la verdad  que muy, muy cómoda no iba. Esos días que no lo logras y punto.
Y así llegamos a la plaza de toros, llena hasta arriba de gente porque antes del desfile tocaba Taburete, un grupo de música que está muy de moda en España.
Tan contentos estábamos con nuestras pulseritas que nos identificaban como ilustres habitantes de la Zona Vip… que empezamos a disfrutar del bullicio, del glamour, del famoseo, y de los muchos modelitos que nos rodeaban.
Lo malo vino después, resulta que había escasísimas sillas libres en las cuatro únicas filas que rodeaban la pasarelas (un poco extraño pensé yo).
Pero CJ, muy en su línea, nada más verlas decidió que si estaban vacías había que sentarse en ellas, así que sin pensárselo más, se sentó en una butaca de la primera y única fila que había numerada -porque hombreee, ¡fijo que un sitio era para él!, ¿Para quién si no?
Fíjate, que yo ya vi raro, que nuestras pulseritas no tuvieran ningún numerito asignado como el de esas sillas, que intuí reservadas para gente infinitamente más Vip que nosotros. Era lo que en el mundillo llaman “front row”.

Poniendo en práctica la autogestión mental

Yo que seguía muy sugestionada por mi libro y la obsesión con ponerlo en práctica, confundí mi sentido común con la vocecita de ese «juez amargador», y pensé: que “ya está bien, con mi freno mental así que le voy a seguir la bola a CJ, porque algún día hay que cambiar”, por lo que que acabé sentándome a su lado.
Teníamos enfrente a todos los famosos, detrás el resto de filas sin numerar de la Zona Vip y separado por unas cuerdas, el resto de la multitud que estaba expectante por ver a Taburete ya a punto de salir.
Pues bien… todos ellos (multitud y famosos), tuvieron el placer de observar, como un minuto antes de que empezara el show, se acercó una organizadora junto con los dueños de las pulseritas que ¡oh!, ¡tenían el mismo numerito que nuestras sillas!
Y todos ellos contemplaron como a CJ, a mí  y a los loros de mi espalda nos levantaban y tal cual, nos quedábamos en medio, de pie y por supuesto ningún hueco disponible. Porque ya no cabía un alfiler.
“Cristinita, esta vez te has lucido. Solo a ti se te ocurre hacer tus jueguecitos mentales teniendo a media farándula española delante, y una plaza de toros llena hasta arriba detrás”
Y todo era pensar en los dos loros de la espalda, menos mal que por lo menos no iba de morcillita malagueña verde que me había puesto al principio.

Escucha a tu SABIO

Superada la sorpresa inicial, continué con mi objetivo.
¿Había decidido practicar mi libro, no?
Y pensé: “Mi juez amargador me dice que estoy haciendo el ridículo más espantoso, delante de todo el mundo y encima por tonta y por haber querido hacerme la guay para ser como CJ. Pero voluntariamente elijo hacer caso a mi sabio interno, que me dice que ¿qué más da hacer el ridículo si logro que no me importe?.
Lo más útil para mí es mejorar mi autogestión mental y desarrollarme. Pues para eso hay que estar dispuesto a dar algo a cambio, como que te pasen estas cosas”.

¿Qué más me da, hacer el ridículo, si logro que no me importe?

Oye, ¿y si te cuento que después hacer ese ejercicio mental, logré que me resbalara lo que estaba sucediendo?, ¿te lo crees?. Me dio igual que me estuvieran mirando y que nos hubieran echado a la vista de todo el mundo.
Y muy erguida en mis tacones, rodeamos todas las filas de sillas, aterrizando en una de las torres que sostenían el escenario, pero ¡de espaldas al escenario!.
Y empezó a sonar Taburete, pero claro, ¡detrás nuestro!, ..  con lo que CJ aprovechó para irse a por una cervecita , … él sí que sabe.
¿Y sabes que pasó cuando me quedé sola?
Pues que vino una persona de seguridad a echarnos a los que estábamos ahí, ¡¡otra vez..!!, ¡¡me echaron por segunda vez en un intervalo de 20 minutos!!. Esta vez nos dijeron que se iba a caer la torre. Cuando me levanté pensé que si me daba la vuelta, fijo que el público me hacía la ola… aunque confieso que también me dieron algunas ganas inmensas de estrangular a los loros, al de seguridad, al juez, ..a Taburete y todo bicho viviente a un kilómetro a la redonda.
Me puse en pie y eché a andar intentando alejarme de ahí, dignamente, con firmeza y naturalidad, rodeando la pasarela, agachándome por debajo de las cámaras, pasando en frente de la farándula española, muy derecha toda yo, muy erguida, muy sin rumbo y muy sin saber donde ir ni como iba a acabar la cosa, porque observaba alarmada, como el recorrido se acababa y yo no encontraba sitio.
En ese momento me vino a la cabeza otra de mis frases preferidas. “Los emprendedores no esperan.  Hacen. Se tiran al ruedo y ya saldrán”. Bueno, algo es algo, por lo menos había logrado yo andar por un ruedo, nada menos que el de Las Ventas!!.

La auto gestión mental funciona

Esta vez tampoco sufrí demasiado, ¡todavía mantenía el juez a raya!.  Decidí que no me afectaba y te confieso que aunque esa segunda vez me tocó un poco las narices, no entré en el bochorno absoluto.
Hace un tiempo, lo normal en mi, hubiera sido querer desintegrarme y morir ahí mismo.
Reconozco que me daba curiosidad saber donde iba a acabar mi paseíto mientras caminaba, y es verdad lo de la frase, que cuando haces, ¡las cosas pasan!.
De repente, vi mi salvación: dos chicas sentadas en la parte de atrás del escenario donde ya estaba llegando, en unos rieles que rodean la plaza, lo suficientemente anchos como para sentarse. Me dirigí a ellas hablándoles como si fuéramos íntimas amigas de toda la vida. ¡Eran mis salvadoras!
Y por puro mimetismo emocional, ellas respondieron igual, simpatiquísimas. Desde aquí les mando un saludo.
Me relajé hablando con ellas tanto, que incluso la semana pasada quedé con una de ellas para explicarle mi Plan B. La pobre trabajaba sin parar, en un negocio donde hacia todo y al ser empleada no cobraba casi nada, sus jornadas eran de mas de 12 horas al día.

Mi sentimiento de poder

De verdad que disfruté muchísimo de su compañía y su conversación. Cuando CJ y su cervecita llegaron, decidimos irnos, pero salí exultante del evento.
Finalmente, me lo había pasado muy bien!, me sentí libre, poderosa, y muy orgullosa de mi misma, preparada ya para cualquier otra situación parecida.
Vivimos prisioneros de quedar bien, del qué dirán. ¡Tan pendientes de lo que piensan los otros! ¡Es cansadísimo!…, ¡agotador!.
Piénsalo, continuamente te puede pasar de todo. Pero si logras controlar y dominar lo que tú piensas al respecto, ¿qué más da lo que te pase?
¡Esa es la libertad absoluta!, así que ¿por qué no esforzarnos en liberarnos, dado que está en nuestra mano? 
Un fuerte abrazo,
Cristina

¿Tu mente es fija o flexible?

Hoy ya te pregunto sin rodeos como es tu mente

“Ni idea”. Claro. Vaya pregunta tan rara, ¿qué es eso de preguntar como es una mente?
Lo voy a reformular que es lo que tiene la magia de la comunicación, ¿crees con las capacidades actuales que tienes gracias a tus talentos naturales y la experiencia adquirida es suficiente para conseguir tus objetivos?
Si es así, entonces tienes una mente fija.
O, ¿opinas que desarrollar tus habilidades vitales por medio de esfuerzo y práctica te va a acercar más a un mejor decorado, que si no lo haces?… Y que como lo único que no cambia es el cambio, ¿todavía te queda algo que aprender?
Te pongo un ejemplo; con cuánta gente hablo que vive de espaldas a internet. Ni redes sociales, ni compras online “por principios” y todo el mundo es libre de adherirse a unos principios.
Lo que pasa es que decides ignorar que la forma de hacer las cosas está cambiando (a mi me supondría cargarme con los cien litros de leche que compro en cada pedido, uff).
Y que la forma de comunicarnos también.
De los tochos de libros llenos de letras al mundo de las imágenes, y ya ni si quiera, que ahora lo que prima es el video. Si no te adaptas igual te va a perjudicar mucho a la hora de entenderte con las nuevas generaciones.
Si tienes hijos tampoco es lo ideal porque les estás dejando huérfanos en el país más grande del mundo que es internet porque al no estar dentro no les monitorizas ni aconsejas.
Puedes dar la espalda al mundo online porque “de toda la vida”, te gusta ver a la gente cuando hablas pero tampoco te cambies de trabajo porque van a mirar tu huella digital y les va a parecer raro que no tengas.
Hoy en día, quien gana algo con cerrarse a internet.
Además nos guste o no el conocimiento, que tanto ha costado acumular, se devalúa porque cada vez, dispones de más información a tu alcance y la diferencia la marcarán otras habilidades y en mi opinión la reina va a ser la capacidad de adaptación.
Si no la tienes, te quedas fuera de posibles oportunidades que se abren, y para adaptarte necesitas una mente flexible, abierta y positiva.

Como la gasolina para un coche, cuanto más flexible seas, mas lejos llegarás, porque cambias lo que no te gusta de ti mismo haciendo las cosas de otra forma y no sigues soportando día tras día, el estar estancado, viéndolas venir.
Igual que el cuerpo necesita comida sana, la mente necesita no estancarse.
Mi estantería está llena de libros de gestión de conocimiento, sobre educación, comunicación, mentalidad… usados, subrayados y resumidos.
Yo me he tenido que flexibilizar mucho para conseguir mis nuevos objetivos y, sin tiempo disponible, los libros y audios me han funcionado de maravilla.
Hago lo que me parece que tiene sentido, (porque si no haces da igual que los leas, que el cerebro solo se perfecciona con la acción) y ahorro muchísimo tiempo en cursos y formaciones.
Hay gente que se ríe de estos libros pero a mí me parece que si dejas de buscar información y conocimiento de ti mismo, la ignorancia se apodera de ti.
Porque lo que sabes es tu mayor riqueza y lo que ignoras, tu mayor riesgo.
Y como riesgo, cada vez hay más, mejor es aprender a manejarlo en vez de evitarlo pensando que si sigo haciendo lo mismo, nada va a cambiar.
El conocimiento es poder, sin el conocimiento el mundo te empuja de un lado a otro y no hay mejor defensa que crearte un ecosistema mental de plenitud de recursos y utilizar las fuentes más generosas de tu propio cerebro para alcanzar tus objetivos.
Asegúrate de tener una mente flexible, porque no es que estemos en una época de cambios si no en un cambio de época y hay muchas probabilidades de que te pueda ser útil.
Un abrazo fuerte,
Cris Contango

El poder de una mente positiva

Ser una persona positiva no viene de fábrica

¿Has pensado alguna vez lo que cambiaría tu vida si aprendieras a pensar de forma positiva?
Y es que, en nuestro mundo civilizado, y con nuestras necesidades básicas cubiertas… párate a pensar y dime… ¿De dónde provienen la mayoría de nuestros males?
Pues de las vueltas que damos a la cabeza por cualquier cosa, no? Y es que, en muchas ocasiones.. ¡nosotros mismos nos convertimos en nuestro peor enemigo!
Igual te pasa lo mismo que antes me pasaba a mí, que se te van las horas, repasando mentalmente situaciones pasadas: lo que podrías haber dicho, lo que podrías haber evitado si no hubieras hecho tal cosa, o quizás lo que podrías haber, o no… ¡tenía que haberme callado!…

Inmerso en una telaraña mental

Si esto te pasa una y otra vez, y no llegas a ninguna conclusión final. Si acabas exhausto y en el mismo sitio que antes o incluso peor, agobiado por el tiempo perdido. Si esta situación se retroalimenta contantemente y acabas viendo las cosas de cualquier manera menos de forma positiva.
¡¡Estate alerta porque estás atrapado en una telaraña mental!!
Quizás también pasas el día preocupado por lo que va a pasar en el futuro; por tus hijos, por tu cuenta corriente o por la situación de tu empresa.
Y resulta que llevas así 15 años pero ¡todavía no ha pasado nada!, pero ojo que llevas ¡¡15 años!! Sufriendo… ¡como si fuera real que hubiera pasado!
Pero no pienses que eres un bicho raro, ni una mala persona por eso de tener tantas cosas que agradecer en tu vida, y estar amargándotela de esta forma tan tonta.
Te aseguro una cosa, le pasa a todo el mundo. Y es que, parece que le tengamos alergia a pensar de forma positiva.

Evitar las telarañas mentales para pensar de forma positiva

Para mí, una telaraña mental, es el resultado de pensar en cosas que no tienen ninguna relación con la realidad.
Y aquí está el quidde la cuestión:
¿Qué entiendes tú por realidad?
La realidad es tu cuerpo y el ambiente físico que le rodea. Y punto.

Lo demás ¡ya no es la realidad!
Si lo que estás pensando, ya ha pasado o no ha ocurrido, sólo existe en tu mente; y conviertes tu pensamiento en un generador de tensión y de sufrimiento.
¿Sabes que la mayoría de las cosas por las que no s preocupamos? ¡No pasan nunca!
¡Pero para nosotros ya da igual que sucedan, porque ya las hemos sufrido!
Yo antes era la reina de las telarañas mentales, CJ, hijos, trabajo, plan B, amigas, familia… y encima con culpabilidad por no ser positiva. De hecho estos pensamientos me siguen atacando, pero ya no son un problema porque los detecto, y los corto en seco.
Sinceramente, ¡no tengo tiempo para seguir desperdiciándolo!

El resultado de una mente positiva

Te pongo el ejemplo más cercano en mi misma, cuando empecé con este Blog: ¡las telarañas de campeonato que tuve!, porque mi mente me recordaba constantemente que: yo no soy nada, ni coach, ni terapeuta, ni psicóloga, ¡para nada!
Qué me creía yo lanzando un Blog sobre este tema y encima ¡escribiendo un manual!, vamos… ¡no lo iba a leer nadie!
Pero en mi caso, que he nacido con una mente “freno de mano” y con tendencia pesimista, he comprobado que esforzándote todos los días, la puedes gestionar para que juegue a tu favor y llegar así a obtener los resultados de una persona optimista y positiva…
Así que tenía la necesidad de contarlo. ¡Porque igual le podía ayudar a alguien!
Y más tarde, cuando el blog empezó a andar y el número de suscriptores empezó a aumentar, me bloqueé en otra telaraña mental porque me agobié al pensar que me iba a leer un montón de gente.
¿Te imaginas el estrés y el agobio que tenía yo solita dentro de mi cabeza?
Las telarañas mentales siempre son obstáculos para alcanzar tus objetivos. Todo hubiera sido infinitamente más fácil cuando empecé el blog si automáticamente me hubieran venido pensamientos del tipo: toda la humanidad está esperando para leer un Blog como el tuyo, ¡menos mal que lo lanzas!
Las telarañas mentales no te suman, te restan. Por eso hay que eliminarlas ipso facto y la única forma es a través de la acción y cuanto antes mejor.

El pensamiento tiende a sustituir a la acción.

Deberíamos usar el pensamiento para resolver problemas reales y tratar que acaben en una acción.
Porque algunos pensamientos son fundamentalmente un sustituto de la acción, y cuanto antes aprendas a detectarlos y actúes para bloquearlos, más fácilmente te liberarás de ellos.
Y menos sufrirá tu cabeza dándole vueltas al mismo asunto.
Por el contrario, cualquier pensamiento que da lugar a una acción, te hace conectar con la realidad y te devuelve tu bienestar.
Así que te voy a decir la forma más fácil de detectar los pensamientos dañinos:
Pregúntate; ¿este rato que he pasado pensando en este asunto ha acabado en algún tipo de acción por mi parte? ¿No?, pues ya sabes que has perdido tu precioso tiempo enredado en una telaraña.
O lo piensas,… o lo haces.
Proponte vivir sin telarañas a partir de ahora.
Y por último, te recuerdo que…  te puedes suscribir a mi blog y recibirás un regalo: Mi manual de Iniciación a la Gestión de Pensamientos


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Si te ha gustado esta entrada, puedes leer esta otra entrada del blog en la que profundizo sobre este asunto: Somos lo que pensamos

¿Generas soluciones creativas?

Una pequeña confesión

Así como te cuento que me hubiera gustado tener diez hijos en lugar de solo seis, te confieso que entre mis mejores habilidades no se encuentran las de cocinar, planchar, limpiar, ordenar armarios ni coser pespuntes en mi tiempo libre.
De ahí las célebres cenas del “huevo frito” con amigos y CJ, mi santo varón, que a veces se impacienta por mi falta de motivación hacia las tareas de la casa y explota “es que mi mujer hasta la fecha ¡ todavía no ha frito un huevo!”.
Pero es que, el tiempo es ¡lo más precioso que tenemos!, y sinceramente ese minuto prefiero invertirlo en abrazar a un hijo, coger un libro o como mucho hacer un menú semanal en un Excel para correlacionarlo con la compra en el supermercado online y que sea todo muy eficiente.
Aunque a veces no lo es tanto, como cuando llegaron 18 fuets (se me fue el dedito al meter la cantidad) y tuvimos que hacer una fiesta y que cada persona se fuera con un fuet “puesto”. La verdad que me agobié un poco con tanto fuet y desde entonces intento dedicar más minutos a comprar online.
Por eso, cuando pasó lo que te cuento en la Categoría del plan B y en un principio cerraban mi empresa, la nube negra de tener que ser ama de casa planeó amenazadoramente sobre mi cabeza.

¿Dónde iba a conseguir un trabajo que me permitiera seguir llevando y recogiendo a mis hijos del colegio con un ingreso suficiente para que además me compensara subcontratar los rollos caseros?
Tremenda motivación para poner mi cabeza a funcionar de forma eficiente, vamos, te aseguro que nunca jamás el cerebro de una rubia ¡ha producido tanto!.
¿Como me las arreglo ahora para seguir haciendo solo “lo bueno” y lo que menos pueda de “lo malo”?
A ver, ¿A cuánto está la hora de trabajo de la gente que cocina, plancha y limpia?:  A 10-12 EUR
Entonces, si yo encuentro alguna forma para incrementar mi “hora de trabajo” a 20 EUR entonces cada hora que subcontrato a alguien para que me haga los rollos ¡Gano 8 EUR!!

Y ¿si me la incremento a 50?, ¡38! ¡Un chollo! ¡No paro de ahorrar dinero por no hacer lo que no me gusta y emplear mi tiempo haciendo lo que si!

Y estas son las cuentas de “la vieja” que puse en marcha dentro de mi cabeza,
(Muy importante, por favor, no siendo yo ”la vieja” ¿eh? es un dicho popular español. )
Yo planeo ser la persona más joven de la historia cuando deje de respirar en términos de risas, calidad de vida y salud  posible que para eso me curro tanto la prevención que. por cierto, funciona.
Y es que ¡es todo la forma de plantearte las soluciones a la que hayas acostumbrado tu cerebro!

Un pequeño ejemplo

Mira que diferencia:

Te hace una tremenda ilusión llevar a tus hijos a un parque de atracciones pero ¡sois muchos!
¿Como lo planteas dentro de tu mente?.

“Vaya, no me llega para llevar a mis hijos a Disney World”
ó
“¿Cómo puedo conseguir ir con mis hijos a Disney world?”
La forma en que activas tu cerebro a funcionar, no tiene ¡nada que ver!.
En la primera formulación pones en marcha un proceso de frustración y resignación, en la segunda uno de solución activando tu creatividad y el consiguiente camino de disfrute con la ilusión de conseguirlo.

La inmensa diferencia de resultados que hace estas dos formas tan distintas de plantearte las dificultades ¡es infinita!
Y a medio- largo plazo ¡es el día y la noche!.
No sé como tienes tus auto respuestas a las dificultades programadas, pero quizá sería bueno darle un repasillo añadiendo alternativas creativas de cara a conseguir resultados distintos este año.
Si no cambias nada, ¡nada cambia!.

Un abrazo muuuy fuerte,
Cris Contango

¿Qué gafas te has puesto hoy?

Tus gafas mentales

Porque tu mente usa gafas, no lo dudes.
Tan cierto como que si te pones unas de cristales amarillos, ves todo amarillo y si son verdes, todo verde.
Te lo pregunto, porque las que tengas puestas, crean tu toma de conciencia con la vida, cómo percibes las cosas, cómo las gestionas y tus resultados.

El enfoque mental lo pones tu

Tus gafas mentales son las que te enfocan en lo que tienes,… o en lo que te falta, en tus éxitos, o tus fracasos, hacen que saques partido a tus fortalezas o sean tus debilidades las que te quitan el sueño.
Que veas todo desafíos o también tremendas oportunidades.
Porque, es tu forma de mirar lo que te provoca las emociones, con tu cerebro tamizas automáticamente la realidad que entra por tus sentidos.
En cuanto eres consciente de esto, dejas de darte contra la pared creyendo una y otra vez que los hechos externos son los responsables de tu estado de ánimo y por consiguiente de tus resultados.
¡Basta de echarle la culpa al mundo!.

¡Nadie usa zapatos en África!

Te pongo un ejemplo ilustrativo: un comerciante de zapatos quiere expandirse en África, y manda dos vendedores a que le hagan un estudio de mercado “in situ”.
A su vuelta el primero decepcionado le reporta: “uff, tenemos que encontrar otro país para crecer, ¡nadie usa zapatos en África!. “ Sin embargo cuando habla con el otro le encuentra realmente entusiasmado con el potencial del continente “¡nadie usa zapatos todavía!”
Completamente distintas miradas a idéntica situación.
Y lo más importante… ¿Crees que las siguientes acciones y por tanto, resultados, de cada vendedor tendrían algo que ver?
El tema de la visión mental es  de ¡una trascendencia impresionante!. Es la que hace que una persona sea tímida y otra audaz; una pesimista y otra optimista, una ve una oportunidad donde otra ve sólo obstáculos.
Si eres una persona susceptible lo verás todo con gafas ofendidas y si eres pesimista con gafas desesperanzadas.
Yo misma, hasta que me di cuenta de que todo es según el color del cristal con que lo miras. Creía que estaba contemplando las cosas tal como eran cuando en realidad, ¡estaba siempre interpretándolas!

Soy el chico de la bicicleta amarilla…

Te pongo otro ejemplo más cercano.
La boda en la que he estado esta fin de semana, tuvo su origen el día en que él le dejo en su coche recién aparcado una nota, ”soy el chico de la bicicleta amarilla, me gustaría mucho conocerte, te dejo mi número, llámame”
Fue ese, un instante único y punto de inflexión crucial en su vida¿Qué gafas crees que llevaba puestas? Las de… “estás loco, .. ¿cómo la dueña de esa sonrisa tan especial va a llamar a un chalado que le deja una nota en el parabrisas?” ; o,las gafas de “menuda oportunidad de conocer a la mujer de mi vida, le dejo mi teléfono que a lo mejor me llama ”
Un instante, un tipo de gafas puestas, una boda de sueño y como resultado… toda una vida.
No está mal, ¿no?
¿Sabías que las abejas no pueden ver el color? Detectan ultravioleta, un color que los humanos solo podemos imaginar. Y es la habilidad de ver la luz ultravioleta, lo que les guía al néctar.
Esto no significa que la realidad ha cambiado para las abejas o los seres humanos, simplemente que la ven diferente.

Tu visión de las cosas determina la forma de afrontar tus objetivos

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Miles de experimentos han probado que tu visión interna se convierte en tu realidad.
Por eso hay que tener cuidado con lo que percibes con tu color de gafas para no actuar sobre realidades que solamente existen en tu cerebro y originan tantos desacuerdos y malentendidos.
Lo bueno de todo esto es que si cambias la forma tu forma de mirar, … las cosas cambian.
Si a partir de ahora te esfuerzas en cambiar las gafas con las que miras tu vida, tu vida cambia.
Dos cosas :
Una; que ya llevas unas gafas puestas, los resultados que tengas en términos de bienestar diario y tu estado actual te da una idea de qué color son.
Es decir, tu estado actual es consecuencia de las gafas que has llevado.

Y dos, que nadie nadie puede aclarar tus gafas menos tú, y con tu esfuerzo persistente, conseguirás una visión más colorida y brillante.

Está en tu mano.

Puedes desarrollar una mirada superior, con la que conseguirás una inteligencia emocional que te permitirá superar los obstáculos de la vida, gestionándolos como un paso hacia delante hasta alcanzar tus objetivos.
Está en tu mano cambiarte las gafas de “em-pobrement” por otras de “empowerment”, que te conduzcan a un día a día con más calidad de vida y a un futuro mejor.

Cuesta esfuerzo y persistencia, pero ¡vale tanto la pena!.
Hay una conexión entre visión y éxito en la vida.
Un abrazo fuerte,
Cris Contango