Mis Reflexiones Mentales

¿Por qué normalmente comparamos nuestras debilidades con las fortalezas de los demás?

“…caramba, que desparpajo, con lo tímido que soy yo…

Observa a la gente cuando se ve en las fotos, ¡normalmente se saca los defectos¡ aunque salga genial, solo se ve el grano que le ha salido.
¿No podría ser al revés y lo que naturalmente nos saliera fuera enfocarnos en lo que a nosotros se nos da bien a la hora de las comparaciones?
Realmente iríamos bastante más contentos por la vida.
Una pequeña anécdota

Te cuento una anécdota que me dio que pensar a ver si puedo explicártelo un poco mejor.

Me pasó con mi grupo de amigas del pueblecillo donde veraneamos todas, nos conocemos de siempre y nuestras abuelas fueron amigas también.
Tenemos la suerte de cada año, una de ellas nos invita a una casa grande que tiene en un cerro perdido del sur, donde nos reunimos de 8 a 12 amigas y un único macho invitado que es el cordero que nos apretamos en un pedazo de horno de leña que alucinas.
Este fin de semana es un tesoro para todas e intentamos mover lo que haga falta para estar, con lo que al final nos reunimos unas cuantas y que te voy a contar lo a gusto que estamos.
A mí me da por llevar material de algo para pasar el tiempo por si entre gin tónics y charlas de calidad nos apetece jugar.
Este año se me ocurrió ir con lo que denominé “Termómetro de la amistad profunda” que era una chorradita para reírnos un rato y comprobar cuanto de verdad nos conocíamos.
Repartí un papel donde cada una rellenaba su columna “si fuera un animal serías X, un grupo de música X, una comida X, si tuvieras que elegir un proyecto sería X” y luego rellenaba una columna igual con lo que pensaba que sería o haría cada una de las demás.
Ganaba la que más acertaba.
Te tengo que decir que el resultado fue muy estresante porque me vine para arriba haciendo el juego y me pase de preguntas sin sentido y además éramos 9.
Ponte a pensar 9 x 9 respuestas en una hora «si tu amiga fuera una canción, sería…» (¿ein? ¿Que tipo de pregunta es esa? ¿una canción?) y ¡9 veces..! Se me fue un poco la pinza a mí.
Resoplos, bloqueos, bastantes gin tonics , estreses y agobios con las preguntitas… lo conseguimos acabar de milagro… (Si lo haces, pon 4 preguntitas de nada, que yo de poco me quedo sin amigas).
A lo que vamos.
Resulta que al comparar lo que se ponía cada una a ella misma y lo que pensábamos las demás de ella, curiosamente normalmente perdía su auto valoración.
Pensamos peor de nosotros que como nos ven los demás.
“Pues si yo fuera un animal sería un sapo”, cuando las demás te ponían un cisne, un águila real, una mariposa.. y tú. .un SAPO, ¡POR FAVOR!”
¿No te parece curioso?
Porque yo siempre me he fijado en la gente que se expresaba bien y tenía labia y yo que mal y claro al permitir ese auto machaque en mi cabeza, peor me salía, porque en donde te enfocas se expande.
Es la pescadilla que se muerde la cola.
¿Por qué naturalmente no nos comparamos las fortalezas?

Pues porque las damos por sentadas sin darle ningún valor. No les damos importancia, solo a lo que carecemos, que cosas ¿no?

Porque vaya forma más incómoda de vivir la vida.
Así que a partir de ahora, SE ACABO, hay que estar atentos y para eso escribo esta entrada.
Como explico en mi manual de lo que me ha funcionado, no estás vendido a lo que tu mente te presenta, si te lo propones tú mandas a tu mente y cada vez que te encuentres comparándote en desventaja, vas a decir, mira que te den… y vas a pensar en un pensamiento de poder que te vas a inventar ahora mismo.
Piensa en algo que sabes que se te da bien, que destacas por encima del resto y si no se te ocurre al principio piensa mejor, que siempre hay algo que haces mejor que los demás.
Todos tenemos algo en lo que sobresalimos.
Párate y crea un pensamiento de poder de los que pongo en el manual.
No es un pensamiento positivo donde nos auto intentamos engañar a nosotros mismos que todo es fenomenal y la vida es rosa, es una decisión voluntaria y pensada de darle un significado a determinadas situaciones que nos beneficie.
Porque nada en la vida tiene significado hasta que tú se lo das.
Y eso es lo que vas a pensar desde ahora cuando te des cuenta que tu mente te compara en desventaja que además no tenemos ni idea de la vida de los otros.
Ya lo dijo Raphael «que sabe nadie»
Un abrazo,
Cris Contango

Somos lo que pensamos. Tal cual.

Somos lo que pensamos, es un descubrimiento que cambió mi vida. Todo ocurre dentro de nuestra cabeza porque hay dos realidades, la de dentro y la de fuera. Tú y yo actuamos según la realidad que tenemos dentro, con lo que la realidad de fuera realmente ya no importa tanto porque somos lo que pensamos.

Si tienes crisis en tu mente, vivirás crisis porque generarás crisis. Si tienes abundancia, vivirás abundancia porque la generarás. Si tienes alegría, vivirás alegría. Si tienes pesimismo vivirás pesimismo.

Hay algo, ondas, radiaciones, no sé lo que es, que transmiten tus pensamientos hacia el exterior que son creadores de realidad y hacen que en lo que te enfocas en el interior crea y se expande en el exterior.

En la mayoría de los casos, nuestras finanzas, salud, relaciones sociales, peso… son un resultado de nuestro mundo interior.

Porque somos lo que pensamos

Porque según lo que piensas te sientes de una forma u otra, según cómo te sientes actúas de una forma u otra, según las acciones que hagas obtienes un resultado u otro. Acción –reacción. De esta forma somos lo que pensamos

Vivimos en un mundo de causas y efectos y en donde hay que trabajar es en gestionarnos nuestros pensamientos. Ahí que es donde generamos todo.

Te vas a reír, pero a mí me dio mucho que pensar la figura del Quijote cuando hace unos años en la clase de mi hija cuarta, dedicaron un trimestre entero a profundizar en su figura.

Cuando se enfrenta a los molinos lo hace porque para él son gigantes, y se defiende contra ellos como si lo fueran cuando la realidad,…. la realidad es que son molinos. ¡Son molinos!.

Pero la realidad ¡no importa!, lo que importa es lo que tienes metido en tu cabeza porque así es como vas a actuar. Si piensas que son gigantes, tú los ves como gigantes, y son gigantes y contra ellos te debes defender.

Y a Don Quijote nos lo han vendido como un loco, cuando le pasa ¡lo que nos pasa a todos! Actuamos según lo que tenemos en la cabeza, por eso somos lo que pensamos, no según la realidad y yo era la primera! Y cuantas interferencias, malentendidos, malos rollos y sufrimiento nos genera esto!

Porque actuamos con información inexacta o incorrecta que nos hace suponer cosas que no pasan.

Está la realidad real, y esta la realidad que vivimos, a la que le aplicamos nuestros filtros resultado de nuestras experiencias y programaciones pasadas.

Y como la tenemos dentro la sufrimos… que importa que no sea verdad… la sufrimos igual. Y esto…. ¡genera tantas telarañas de entendimiento con los demás!


La mayoría lo pasamos mal por cosas que nunca llegan a suceder, pero como las piensas, ya las sufres.

Mismas acciones mismos resultados

Cuando empecé mi proyecto online tuve que cambiar muchas cosas. Mismas acciones generan mismos resultados y distintas acciones generan distintos resultados.

No puedes esperar resultados distintos haciendo lo mismo y como hacer cosas nuevas te exigen distinta forma de pensar y me tuve que poner bastante las pilas en esto.

Y descubrí un mundo nuevo y mejor, un antes y un después para mí, y es un tema que me fascina porque te va la calidad de tu día a día en ello.

Y esto es lo que quiero ir reflejando en el Blog con mí día a día.

Es posible aprender a gestionar la calidad de tus pensamientos

El primer paso es darse cuenta de esto y el segundo saber que es posible empezar a aprender a gestionar la calidad de tus pensamientos y es por eso que he escrito el manual.

Cuesta tiempo, esfuerzo y repetición diaria, como cuando trabajas tu cuerpo en el gym, si paras… retrocedes… aquí, hasta que creas un nuevo hábito cuesta, pero luego ya sale solo.

¡Como merece la pena invertir aquí! No solo para ir mejorando tú día a día, si no para los de tu alrededor.

A los niños en el colegio les dan todos los conocimientos pero realmente poco de este tipo de educación cuando es lo más importante.

Si tienes unos hijos con habilidad y conocimiento de BMW, si no aprenden a gestionar su mente con una actitud mental positiva, igual solo podrán obtener resultados de un Seiscientos.

Yo les digo a los míos, el colegio fenomenal porque saber te hace libre pero luego tenéis que dominar las habilidades de inteligencia de la vida donde les voy hablando de lo que yo voy descubriendo porque no es lo que te pasa, si no como lo gestionas desde tu interior.

Si te interesa el tema, puedes suscribirte al Blog en el formulario del final y te llegará el manual, de corazón creo que te puede ser útil. También puedes leer esta otra entrada del blog en la que profundizo sobre este asunto: ¿Con qué riegas el jardín de tu cerebro? ¡Ponle a dieta!

Un abrazo, Cris

Y por último, te recuerdo que…  te puedes suscribir a mi blog y recibirás un regalo: Mi manual de Iniciación a la Gestión de Pensamientos


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¿Tú crees que tienes suerte?

O bueno, .. ¿crees que existe la suerte?

 Porque yo, no tanto.

Una vez cuando vivía en Escocia, me tocó una sudadera en la rifa del gimnasio, pero poco más.

Quizá sí en las dos grandes de la vida : dónde naces y con quién te casas.

 ¿El resto? Pues en general la veo muy improbable yo a la suerte, y se ve que esperar algo improbable me parece poco práctico.

Además, como no depende de uno mismo, si llega, tampoco suele durar demasiado.

Ilustra el dato de que al 90 % de las personas que les ha tocado la lotería se encuentren en una situación peor, pasados 5 años.

Lo pienso en Navidad cuando soy la única de ms amigas que no compra boletos ¿sabes por qué?

 Porque en lo que yo sí creo firmemente es en la buena suerte; la que depende de uno mismo y por lo tanto, no falla.

Es la suerte de verdad.

¿A qué me refiero con buena suerte?

Al resultado de unos buenos hábitos mentales, que diariamente se materializan en actitudes y acciones mejores, que crean las circunstancias propicias para que la suerte te favorezca.

Como tú te la generas, la tienes ilimitada.

De por vida

¿Tú te creas buena suerte?

 ¿Te gestionas buenos hábitos mentales o dejas al libre albedrío tu ciclo interno creador de tu suerte?

 Lo segundo me parece muy arriesgado.

¿Nunca te has fijado porqué hay personas que cualquier cosa que tocan la convierten en oro y otras, da igual lo que hagan, todo les sale mal?

Las circunstancias se repiten cíclicamente en la vida de las personas, porque es la misma mente creando similares situaciones… de buena o mala suerte.

Lo que está claro es que todos tenemos en marcha un mecanismo “creador de suerte” .

¿Qué fallo tiene la buena fortuna?

El único problema que le encuentro a la buena suerte es que hay que “decidir” tenerla.

 Y, como cualquier decisión verdadera, conlleva esfuerzo, acción y exponerse a cosas nuevas.

Realmente es un fastidio que para tenerla necesites decidirla proactivamente mientras que dejarse llevar, no cuesta esfuerzo alguno.

Por mucho que después pagues con creces esta comodidad inicial que conforme pasa el tiempo, me impresiona lo caro del precio.

El caso es que hay que ir contra corriente.

 Y lo que te quiero decir, es que está en tu mano diseñarte nuevos hábitos mentales creadores de circunstancias que te retornen buena suerte.

¿Cómo puedes crearte buena suerte?

 Te lo ilustro con un ejemplo.

 Dice la canción: «Tres cosas tiene la vida: Salud, Dinero y Amor.»

Vamos a diseñar un “mecanismo creador de buena suerte” para lo tercero:
Disfrutar de inmejorables relaciones con compañeros, familia, amigos, hijos, pareja… no sé, con quien quieras.

Al final el mundo es una pura relación.

Los principios universales se cumplen: Y en todos los procesos; algún «input» tienes que mejorar para perfeccionar el «output». Sentido común, ¿no? si siempre haces lo mismo, siempre obtienes lo mismo.

¿Este principio aplicado a la gestión mental? «No puedes resolver un problema , con la misma mente que lo has creado«.

Pero para mejorar cualquier “output”, tienes saber cómo enriquecer el «input». Tener claro qué harás mejor en la próxima situación parecida, que sin duda llegará.

¿Y cuál es el hábito de una mente sin gestionar en situaciones conflictivas? Pues contestas en “caliente” cuanto más rápido y más alto, mejor.

Por eso hay tantos conflictos a diario.

Es muy difícil conseguir no reaccionar instantáneamente para pensar primero cuando estás molesto o enfadado.

Heroico, diría yo.

A mí me costó horrores adquirir este hábito creador de suerte: callarme sin reaccionar en caliente para poder responder de una forma mejor. Tuve incluso que visulizarme haciéndolo.

¿Y lo de pararte? Ufff, ¿Hoy en día?

Otro milagro.

No es nada fácil detener el ritmo vertiginoso que nos arrastra; y como seas madre trabajadora, ya ni te cuento.

Parar hoy en dia… es ¡ir a contra corriente totalmente!. Como la vida no te deja o te lo propones proactivamente o es prácticamente imposible.

y ¿sabes qué?

Pararse a meditar, reflexionar a diario cómo mejorar situaciones parecidas, es uno de los hábitos mentales creadores de buena suerte en tus relaciones.

¿Porqué no te creas buena suerte?

Quiero pedirte como lector de mi Blog, que a partir de ahora te lo propongas.


Que pares una vez al día a repasarlo y proactivamente preparar mejores desenlaces .


Que te instaures el hábito de detenerte a pensar cómo gestionar mejor las situaciones conflictivas de tu vida diaria.

Porque este hábito me lleva creando chorros inmensos de buena suerte en mis relaciones, que no te quiero ni contar lo agradecida que estoy.


¿Qué has pensado cuando te he propuesto que pares una vez al día?

  • ¿No sabes cómo? Hay muchísimos sitios y formas donde te enseñan a meditar, reflexionar. Ahora está muy de moda, encuentra el tuyo.
  • ¿Qué no tienes dinero para apuntarte a un curso? Pues al rico libro, como yo. Todo mi desarrollo personal está basado en los montones de libros que me leo. (Y practico, claro, si no, ni te molestes que ningún aprendizaje ocurre fuera de la acción, otro principio universal).
  • ¿No tienes tiempo? Todos tenemos tiempo para lo que priorizamos. Solo hay que ver cómo Netflix acapara atenciones . Hazlo tu prioridad.
  • ¿No te gusta leer? .. Pues audiolibro con auriculares en el móvil.

Si es que cualquier motivo para no hacerlo ¡no me va a valer! a mí, madre de 6 hijos, bloguera y currante por partida doble.

Pero te recomiendo de corazón que lo hagas; que a partir de ahora decidas pararte a pensar a diario una forma mejor, proponiéndote una acción concreta distinta deseable, para la próxima vez.

Este hábito, te va a crear buena suerte, ¡no lo dudes!. Ya verás, ¿porqué no lo pruebas durante una semana?

Y lo que te funcione, como siempre, me cuentas. No sabes lo que agradezco los mensajes que recibo! Me animan y motivan un montón.

Si te interesa el tema,  puedes leer esta otra entrada del blog en la que profundizo sobre este asunto: ¿Con qué riegas el jardín de tu cerebro? ¡Ponle a dieta!

Un abrazo fuerte,

Cristina.

¿Te tomarías una cucharadita de cianuro diaria? Tu mente tampoco

¿A qué no?


¿Y a que sí una de vitaminas?

Entonces, ¿por qué si lo haces con la mente?

Las consecuencias de envenenar a la mente


Muchas veces, ingieres un cianuro que encima te produces tú y ¡no ni te das ni cuenta!.
No te puedes ni imaginar cómo ha incrementado mi «índice alegreico» desde que decidí dejar de tomarme mi cucharadita de cianuro.

Te lo ilustro con un par de ejemplos:

Me encanta visitar a una querida amiga, que además es mi clienta, porque trabaja en uno de los mejores bancos del mundo, en uno de los edificios más inteligentes de Madrid  de uno de los parques empresariales mas top de España.

No sabes lo que me sorprendió cuando mi amiga, que es un solazo, me comenta compungida que al trasladarse a esa oficina ¡se había convertido en muy mala persona!.

El edificio tiene seis ascensores programados para una total, absoluta y excelente eficiencia verde:  trasladar al mayor número de personas utilizando la mínima energía posible .

Tú marcas tu piso y recibes la orden de meterte en tal ascensor en un viaje ya sin retorno, porque dentro no hay botones y si te equivocas ya puedes rezar que se abra en tu piso y no tragarte el recorrido completo.

Y me contaba, que por las mañanas en absoluta hora punta se montan unos cacaos que no veas. Cuando por fin parece que tu ascensor se cierra y subes, un momentín antes entra alguien del piso de abajo donde sabes que parará primero, y otro milisegundín antes de cerrarse llega otro , y otro… y ¡no arranca! porque está ocupado en optimizar el viaje.

Y a ti, con lo que te ha costado llegar hasta ahí, después de no parar de correr desde que te has levantado, dejando a duras penas a tus hijos a tiempo en el cole, lidiando con el atasco de las narices… llegas al ascensor con la lengua fuera y el tiempo justo para tu reunión. A esa que por cierto, ya llegaste tarde ayer por esos últimos veinte que se metieron un momentíntín antes de que se cierre el dichoso ascensor optimizador inteligente y superdotados de las narices.

Todavía hoy entras con un atisbo de esperanza y que no se vuelva a repetir y te concentras rezando para que tus compañeros paren de llegar y de entrar, y que esos tacones que suenan se resbalen.  La verdad es que les cerrarías la puerta en las mismas narices si pudieras, ¡aunque se las rompieras!.

Y se exaltaba mi amiga hablando de esos que además de llegar tarde, te mantienen la puerta abierta porque están ¡¡esperando a sus amigos..!! “vengaaa, vengaaa, pasaaar” y tú que te tiembla el pulso y te asoma la ansiedad te muerdes la lengua para no jurar en arameo y gritarles a esos “paseantes mañaneros” que lo hagan pero en el Retiro.

¡Por favor que se cierre de una vez el puñetero ascensor inteligente.!

Pero como es muy superdotado, no tiene botón de cerrar, te deja ahí viéndolas venir, acordándote de los familiares de los que entran, imaginando el careto de tu jefe con el repetido retraso de hoy e intuyendo que el ascensor, como es tan inteligente,  fijo que además se está riendo de ti.

Y encima de toda esta tensión insoportable que llevas encima y acumulas un día tras otro, pues es ahora cuando vas y te la tomas.

Te tomas tu cucharadita de cianuro.

Jo, qué mala persona me he vuelto, deseando la muerte fulminante a mis compañeros para que no entren en mi ascensor” que fue lo que me dijo mi amiga.

¡Viva el cianuro, hombre!!

Porque claroooo eso es lo que pasa. Que tú eres muuuyyy mala persona y que la culpa de todo es tu falta caridad y buenos sentimientos.

El que lleves desmelenándote toda la mañana intentando llegar a todo haciendo esas mil birguerías que las madres sabemos antes de entrar en la oficina y  no se note que tienes hijos, además , además, tú eres una muuuuy mala persona por querer llegar a tiempo a trabajar.

Y como los pensamientos tienen su energía –todo pensamiento que entra en tu cabeza paga un alquiler- entras a tu reunión todavía más hundida, otra vez tarde viendo a tu jefe y su careto , exhausta y agotada porque tu cupo de buen rollo y energía diaria se agotó en el ascensor y la poca que podía quedar te la has eliminado tu misma con tu destructiva cucharadita de cianuro innecesaria e inútil y directa a tu mente.

¿Perdonaaaa? ¿Dónde está la cámara oculta?

¿No te parece que por lo menos, por lo menos, ¡por lo menos!, el cianuro nos lo podíamos ahorrar?

Y desde que me empecé a fijar, advertí que un montón de situaciones en mi día a día acababan con una cucharadita de cianuro, hasta que caí en la cuenta de que si es algo que me genero yo, también, está en mi mano, erradicar ¿no?

Y ahora te voy a ilustrar con un ejemplo reciente: cómo mi calidad de vida diaria ha aumentado desde que me gestiono para prescindir de mi autoconsumo de cianuro.

De celebración al Parque Warner


Todos los años les anuncio a mis hijos que celebraremos sus buenas notas haciendo algo especial, no por buena notas, porque es su obligación, sino por lo contenta que me pongo yo de verlas. Y este año sabían desde principio de curso que nos iríamos al Parque Warner.

Imagínate su emoción cuando  ¡por fin! llegó a finales de Junio el día tan esperado.

Déjame que te cuente que en mi familia, movernos es un poco historiado dado que tenemos que coger la furgoneta donde cabemos todos, aparcada a media hora andando de casa.

Tuvimos la mala suerte de que justo ese día nos la encontramos sin gasolina:  todavía media hora más esperando en el que parecía el único surtidor abierto de Madrid y por unas cosas u otras, conseguimos aparcar en el parque Warner a las 2 de la tarde.


Vaya, que estábamos todos bastante ansiosos por llegar e imagínate la alegría cuando divisamos a lo lejos la montaña rusa de Superman.
Se les olvidaron todas las penas, ¡por fin estábamos ahí!

Alborozados y contentos nos dispusimos a entrar por los tornos donde comprobamos que esas entradas online de oferta máxima, no reembolsable ni cambiables, ¡no funcionaban!.

Me había confundido y no me preguntes porqué aunque sabía que íbamos el Sabado, las compré para el Domingo. 

Y sucedió lo que pensé que nunca podía pasar en mi casa y es que hubo un momento de silencio total al quedarse los 6 mirándome fijamente sin creérselo. Perplejidad absoluta.

Momentazo. Momentazo.

Y cuando logré reaccionar, porque que yo también me quedé de piedra ¿Qué me vino a la cabeza?–¡cómo no!- mi cianuro pero esta vez ¡en litros!.

“Como puedo estar tan empanada y confundirme así, que no sé ya ni comprar entradas online”, y desde aquí hubiera seguido con una comida de cabeza infinita sobre lo mala madre que soy que no consigo ni llegar a los mínimos, mis pobres hijos, ect.. ect…

El profundo pozo de los pensamientos negros


El cianuro no tiene fin, el pozo de pensamientos negros que le acompañan tampoco y lo mal que te hacen sentirte, menos.

Pero como ahora lo detecto y lo gestiono yo, me paré a pensar en lo que iba a pensar y esto es lo que pensé:

«OK, Cris, has tenido un sobre dosis de alto estrés  con el cambio de temporada, fin de curso, fiestas, funciones, tutorías,  listas interminables de  materiales  de campamentos.

Lo has compaginado heroicamente con unas semanas locas en la oficina en  un área nueva fascinante de anti corrupción y blanqueo  que me han dado, con evento incluido   en medio de todo el cierre mensual y semestral.

Te has organizado las tardes para hacer planes con los niños y alejarles de las maquinitas/móviles/ ordenador dado que están sin clase. Estás preparando el cambio a la casa de la sierra en Julio, que aquí en Madrid nos asamos y mis dos pequeñas tienen su campamento ahí.

Encima CJ también con pico increíble de trabajo y la última semana viajando».

Ah! Y que no se me olvide y las dos últimas semanas ¡sin poder usar los baños de casa! por estar “lloviendo” literal al vecino y lidiando con el seguro que la verdad que lidiar con los seguros daba para una entrada en sí misma. El caso es que sin baños a ducharse al gimnasio o la piscina. Comodísimo.

Y por todo eso que me traía entre manos cuando compré las entradas pinché el Domingo, cuando íbamos a ir el Sabado.

¿te extraña? Pues mira, .. ¿a que visto así , no tanto?.

Pues así es como decidí verlo yo también.
Cuando recuperé el habla en los tornos, en vez de cianuro decidí tomarme una porción de vitaminas cerebrales.

“Mira, después de el fin de Junio de infarto que he tenido, no he sabido hacerlo mejor!
Mis hijos tienen suerte de tener una madre que se mata por intentar llegar a todo, que les lleve a la piscina, a campamentos y encima su plan B para poder llevarles a la Warner. Y como es humana y con tendencia a “empanarse” –esto si es verdad- se equivoca pero qué duda cabe que lo hace esforzándose y haciendo lo mejor que sabe y puede”
.

Me tomé vitaminas y me evité el mal trago de sentirme fatal. 
Y al día siguiente con el coche aparcado al lado de casa  y gasolina puesta, logramos llegar antes , con el único incidente de que la pequeña se pilló el dedo con la puerta del coche cuando otro hermano cerró sin mirar.

La verdad que casi acabamos en Urgencias en vez de en la Warner . Pero como mi hija es una campeona y los demás casi se la comen, en cuanto vimos que no estaba roto nos fuimos para el parque.

Un día súper feliz para todos y nadie se acuerda de mi gran cagada y menos yo, sino que al revés, quedé orgullosísima con mi gestión del incidente.
Qué duda cabe que mi mente, como mi cuerpo –o incluso más, diria yo- necesita más vitaminas y menos cianuro.

Y te lo pido desde aquí, deja de tomarlo tú también. Decídelo desde ¡ya!.

Si te matas, haciendo todo lo mejor posible con la mejor intención pensando en todos y no llegas, pues bastante mérito tienes ya, ¿no?
¿qué necesidad hay de machacarte a ti misma con lo que lógicamente a veces sale mal?

Pues, el cianuro…, como que nos lo ahorramos, ¿no?

Si te ha interesado el tema de como gestionar tu mente, puedes leer este otro post en el que hablo más sobre el tema:
>> Leer la entrada La mejor forma de matar a un monstruo/

Un abrazo fuerte y mil gracias por leerme.

Cristina

¿Quieres incrementar tu disciplina?

Incrementa tu disciplina

Hoy te voy a contar como ¡por fin! he conseguido tener disciplina para ir al gimnasio y que no me cueste.

Dime algo más  monótono aburrido, cansado, repetitivo y con una peste del sudor de los “mazados” mezclado con la falta de oxigeno natural… uff , no sabes la pereza que me daba.

Pero cuando leí que hacer deporte genera “manualmente” las endorfinas mentales del “buen rollo” me lo propuse. ¿Por qué no vivir la vida, con las más endorfinas posibles?

Hubiera preferido producirlas subiéndome una montañita o  bajándomela esquiando,   un partido  de tenis o corriendo alrededor de un laguito precioso. Lo que fuera pero al aire libre.

El problema es que mi vida de curranta con tantos hijos me limita tremendamente el tiempo disponible: entre la salida del cole y el segundo turno de actividades extraescolares, vamos,  que con eso no me da tiempo ni a divisar la montaña.

Además que vengo directamente con ropa de curro,  me tengo que cambiar… en fin, que mi única opción realista para endorfiname, era un gimnasio.

La clave mental para incrementar la disciplina

Solo tenía que encontrar la tecla mental que me habilitara la persistencia. Porque si hay un gimnasio en cada esquina claramente es porque muchos consiguen ir, ¿porque yo no?

Y como el que busca encuentra, la clave la comprendí al leer que   “para cambiar algo que te cuesta de una forma duradera, primero tienes que  cambiar la relación que tienes con ello”

Que los seres humanos no somos de ninguna forma aleatorios, sino que siempre hacemos las cosas por alguna razón aunque ni seamos conscientes.

Siempre, siempre  hay dos fuerzas impulsoras detrás de lo que hacemos.

Y son esas dos fuerzas las que nos mueven  a hacer algo y también las que  nos paralizan.

Y son las mismas para todos. Si te fijas,  las resoluciones de año nuevo siempre se repiten, porque ¡casi nadie las consigue!.. Hoy te propones mejorar en lo que sea y pasado mañana ya lo has dejado.

Las fuerzas mentales de la disciplina.

¿Y cuáles son estas dos fuerzas tan importantes? Pues las del dolor y el placer. Todo lo que hacemos  es o por obtener placer o para evitarnos dolor.

Cuando retrasas las cosas, es porque hacerlas en ese momento te parece  más doloroso que aplazarlas. Y  no  las harás hasta que posponerlas te genere más angustia que ponerte en marcha ya.

Por eso hacemos las cosas o dejamos de hacerlas.  Porque todos tenemos un umbral emocional que va equilibrando estas fuerzas continuamente. Todo el día. Todos los días.

Lo bueno es que con  entender y dominar estas fuerzas, ¡incrementas tu disciplina vertiginosamente!.

Pongo en práctica la lección aprendida.

Misterio resuelto, la satisfacción que sienten los «cachas» al verse musculados es bastante mayor al dolor y  el esfuerzo de machacarse. Por eso logran pasarse el día entrenando.

Así que yo, para poder ir al gimnasio con asiduidad, simplemente tenía que conseguir que de alguna forma también me generara placer y no rechazo como hasta la fecha.

Y manos a la obra; me propuse que desde el momento en que entrara por la puerta, todo supusiera para mí un deleite.

Primero, elegí un gimnasio que tenía una máquina que se llama “Synchro modelo Premium” y que tiene un programa “Cross Hills” que  ¡te simula que subes una montaña!. Y lo del modelo es extremadamente importante porque significa que tiene internet, youtube y televisión acoplada en la que me pongo a mis oradores motivadores preferidos para oírles mientras subo mi  montaña imaginaria.

Y luego me subo en la máquina de correr donde me regulo la velocidad y el tiempo según mis fuerzas, para nunca, nunca pasarlo mal.

Por supuesto corro con  una  música cuidadosamente escogida a todo volumen que  me hace disfrutar de la alegría de estar sana y poder correr que me las pelo. La suerte que tengo de no estar en ningún hospital y realmente me siento agradecida por tener salud.

Esos  días de biorritmos negativos  que ponen a prueba tu persistencia, cuando no te apetece ni pestañear,  me planto con mis huesitos en el gimnasio y  en vez de una montaña subo una colinita fácil, pero ahí estoy  mi media hora disfrutando mientras oigo a mi motivador.

Igualmente, en la máquina de correr,  me pongo un  programa muy light que pasa Miss Daisy y me adelanta.

Sorprendentemente, alguno de esos  días incluso acabo poniendo un poco más de dificultad que normalmente,  porque cuando estoy en marcha algo pasa que me entran más ganas. Aunque tampoco te vayas a pensar, que  te reconozco que hasta la fecha no he tenido ni agujetas, pero no importa, que las endorfinas las generas igual.

Los beneficios de conseguir ser  disciplinada

Así que no me cuesta ir al gimnasio donde hago lo que puedo sabiendo que no voy a sufrir y siempre salgo contentísima porque me genera mucha satisfacción los beneficios de sentirte en forma con  energía y alegría. Incluso te diría que lo que me molesta bastante ahora es  cuando la tarde se me tuerce y no consigo ir.

Espero que esta pista mental universal te ayude acercarte a algún objetivo fallido que tengas,  por ejemplo, mi hijo mayor me acaba de preguntar ¿y para vencer la pereza que te inventas?, y le he dicho que se lea la entrada y que la aplique.

Son las mismas fuerzas.

Si te interesa el tema, puedes suscribirte al Blog en el formulario del final y te llegará el manual, de corazón creo que te puede ser útil. También puedes leer esta otra entrada del blog en la que profundizo sobre este asunto: Ante la duda mejor hacer

Un abrazo fuerte,

Cris

¿Por qué quieres tener siempre la razón?

Por más vueltas que le doy, no le encuentro una sola ventaja a querer tener razón.

He llegado a la conclusión que para los que queremos obtener los mejores resultados posibles en cada faceta de la vida, matarte por que te den la razón, ¡no es nada práctico!.


Desde luego, a mí me va  mejor desde que descubrí las palabras mágicas que te propongo luego.

Porque, anda que no desperdicias  valiosa energía en intentar tenerla y luego en restablecer el deterioro de las relaciones  que dejas atrás.

Por no hablar de las que se quedan rotas de por vida.

¿Qué tendrá la razón para que todos la queremos tener?


Normalmente solo incrementa los quebraderos de cabeza, problemas …, genera separaciones y ¡hasta guerras!.

Porque, el mundo es una pura relación, y empeñarte en tener razón no es un buen objetivo para gestionarlas a mejor.

Si finalmente la consigues, siempre hay un supuesto ganador, que serías tú y un perdedor, que no se ha quedado tan contento.

Y enfatizo supuesto porque para poder tener la razón verdadera, ¡tendría que existir una realidad verdadera!, y yo por lo que vengo observando, he llegado a la conclusión de que ¡no existe una única realidad!.

Solo tenemos percepciones personales generadas por ese mismo acontecimiento, originadas por las distintas creaciones mentales dentro de nuestra cabeza.

Y estas creaciones mentales, son individuales y ¡totalmente subjetivas! porque están configuradas por la acumulación de los impactos biográficos que arrastramos cada uno.

Somos una acumulación de lo que nos ha pasado y sobre todo de cómo lo hemos vivido, hasta la fecha..


Y este ecosistema mental que arrastramos es el que nos traduce lo que está pasando en ese momento.

Es decir, continuamente creamos nuestra única realidad.

Que por supuesto, es diferente a la de al lado, ¡por muy similar que sea la vida!.

Mis hijos, por ejemplo, con puntos de vista tan dispares cuando ¡se han criado igual!; mismos padres, mismo colegio…

Y de tanto vivir con nosotros mismos, dentro de nuestras creaciones mentales, nos hemos olvidado que existen otros mundos diferentes y otras formas de percibir los mismos acontecimientos.

Maneras diferentes de entender idénticas situaciones, evaluar problemas.

¿Por qué nos empeñamos tanto en demostrar que nuestra realidad es la única, cuando no es posible? Gran misterio y mayor desperdicio de energía.

Y lo más importante para mí que soy una “friki” de conseguir mejores resultados.

¿en qué medida conseguir tener razón me ayuda a alcanzar mis objetivos?

A mi me parece que en poca.

Es muy poco efectivo, quizá me he quedado más a gusto pero noto que genera más resistencia en la contrapartida para la próxima interacción.

Y repetidas veces puedes generar resentimiento o rencor porque esta resistencia se acumula.

Si hay un conflicto, está claro que algo hay que mejorar para la siguiente situación, ¿no?

Si te empeñas en defender tu punto de vista como el único posible, ¿cómo vas a llegar a una solución mejor para la próxima vez?

Claramente, para que no suceda lo mismo hay que cambiar algo, pero con la verdad absoluta de tu punto de vista, ¡le cierras el oído a la otra parte!

Ya no escucha y menos estará dispuesto a cambiar algo.

Otro enfoque sobre la razón


Te propongo otro enfoque: –dá la razón.

Utiliza estas tres palabras mágicas.


“Probablemente tendrás razón» y luego ya sigues, «pero mira, ¿que te parece si…?”

Y cuando utilizas palabras mágicas, pasa como cualquier hechizo.

El ambiente se calma y ganas un tiempo precioso para reflexionar un mejor desenlace de la situación, porque no sabes cómo tranquilizan y abren el oído del contrario.

Está dispuesto a escuchar y lo tienes de de tu parte para razonar entre ambos como mejorar.

Se relaja la tensión.

Priorizas una mejor gestión, a quedarte agustito con tu razón.

Ya verás, pruébalo.


Quizá no lo consigas en el 100% de los casos, pero seguro que en muchos si puedes y cada mejor resultado , … ¡eso que te ganas!.

Yo a mis hijos ya les ando diciendo que lo practiquen:

Mamá, en que en el cole me han dicho que tengo cara de oveja,

¿En serio? ¿Y  tú crees que la tienes?

No

Pues ya sabes, hija, diles a esas niñas  «probablemente tendréis razón».

Y tú sigue con lo tuyo».

Espero que te sirva y si es así, que me lo cuentes en algún comentario.


Un abrazo y como siempre, mil gracias por leerme!
Cris